Qué hay que estudiar para ser desarrollador web: itinerarios, cursos y especialidades
Ser desarrollador web se ha convertido en una de las salidas profesionales más demandadas dentro del mundo digital. Pero ante tanta oferta de cursos, bootcamps, grados y tutoriales, es lógico preguntarse: ¿qué hay que estudiar realmente para trabajar de desarrollador web? Esta guía te ayuda a entender los itinerarios posibles, qué contenidos son imprescindibles y cómo elegir la especialidad que mejor encaja contigo.
Qué hace un desarrollador web en la práctica
Antes de elegir qué estudiar, conviene tener claro qué tareas realiza alguien que trabaja como desarrollador web en el día a día. Aunque depende del tipo de empresa y del nivel de experiencia, suele encargarse de:
- Diseñar y programar la parte visual de una web o aplicación (interfaz y experiencia de usuario).
- Crear la lógica interna que gestiona datos, usuarios, pagos u otros procesos.
- Conectar la web con bases de datos y servicios externos (APIs, pasarelas de pago, etc.).
- Optimizar el rendimiento y la seguridad del sitio.
- Corregir errores (bugs) y realizar mejoras continuas.
- Trabajar en equipo con diseñadores, perfiles de marketing y otros desarrolladores.
De aquí salen tres grandes perfiles formativos: desarrollador frontend (parte visible), desarrollador backend (parte interna) y desarrollador full-stack (maneja ambas). Los contenidos que tendrás que estudiar variarán según el camino que elijas, pero hay una base común.
Base común que deberías estudiar sí o sí
Independientemente de si quieres especializarte en frontend, backend o full-stack, hay pilares que cualquier desarrollador web profesional tiene que dominar.
HTML y CSS: la estructura y el aspecto de la web
HTML y CSS son el punto de partida ineludible. Sin ellos no hay desarrollo web:
- HTML define la estructura del contenido: títulos, párrafos, imágenes, formularios, tablas, etc.
- CSS controla el diseño visual: colores, tipografías, tamaños, márgenes, disposiciones en columnas o rejillas.
- Es clave aprender diseño responsive, para que la web se adapte a móviles, tablets y ordenadores.
En tu itinerario formativo deberías buscar temarios que incluyan maquetación moderna con Flexbox y CSS Grid, así como el uso de variables y buenas prácticas de organización de estilos.
Programación con JavaScript: dar vida a las páginas
El siguiente paso es aprender a programar con JavaScript, el lenguaje que se ejecuta en el navegador y permite que las páginas sean interactivas:
- Variables, tipos de datos y estructuras de control (condicionales, bucles).
- Funciones y programación modular.
- Manejo del DOM (interactuar con elementos de la página).
- Eventos (clics, movimientos, envíos de formularios).
- Consumo de APIs mediante fetch y trabajo con JSON.
JavaScript también se utiliza en el servidor (con Node.js), así que es una inversión clave tanto para el perfil frontend como para el backend y full-stack.
Control de versiones con Git
Otro aspecto que hay que estudiar desde el principio es el control de versiones, especialmente Git. Dominarlo te permitirá:
- Guardar el histórico de cambios de tus proyectos.
- Colaborar con otros desarrolladores sin sobrescribir tu trabajo.
- Subir tu código a plataformas como GitHub o GitLab para mostrar tu portfolio.
Los empleadores suelen valorar mucho que sepas trabajar con ramas (branches), gestionar pull requests y resolver conflictos.
Fundamentos de informática y habilidades transversales
Más allá de lenguajes concretos, ayuda tener nociones básicas de:
- Sistemas operativos (especialmente Linux y uso de la terminal).
- Conceptos de redes: servidores, DNS, HTTP, HTTPS.
- Lógica de programación y resolución de problemas.
- Inglés técnico, para entender documentación y recursos.
Todo esto se puede aprender tanto en itinerarios reglados como en programas intensivos o de forma autodidacta.
Itinerarios formales para ser desarrollador web
Si buscas una formación más estructurada y reconocida oficialmente, existen varios caminos académicos para llegar al desarrollo web.
Formación Profesional (FP) relacionada con desarrollo web
En muchos países de habla hispana, la Formación Profesional ofrece ciclos específicos relacionados con programación y desarrollo. Algunos de los más habituales son:
- Desarrollo de Aplicaciones Web (DAW): muy orientado a programación web y bases de datos.
- Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma (DAM): más centrado en aplicaciones de escritorio y móviles, pero con base reutilizable para web.
- Otros ciclos de informática y sistemas que incluyen introducción al desarrollo.
Ventajas de este itinerario:
- Título oficial reconocido en el mercado laboral.
- Temario estructurado y tutorizado.
- Posibles prácticas en empresa.
Inconvenientes habituales:
- El ritmo puede ser más lento que en un bootcamp intensivo.
- Algunos contenidos se quedan algo desactualizados frente a la velocidad del sector.
Grados universitarios orientados a desarrollo
Otro camino clásico son los grados universitarios relacionados con la informática, por ejemplo:
- Ingeniería Informática.
- Grados en Desarrollo de Software.
- Grados en Tecnologías de la Información.
En estos estudios, el desarrollo web suele ser una parte del plan formativo, más centrado en fundamentos teóricos: estructuras de datos, algoritmos, arquitectura de computadores, etc. Es una opción recomendable si:
- Te interesa una base técnica amplia más allá de la web.
- Buscas puertas abiertas a otros roles (arquitectura de software, investigación, docencia).
- Quieres combinar el grado con especializaciones posteriores en desarrollo web.
Certificados profesionales y programas oficiales de empleo
En algunos países existen certificados de profesionalidad y programas subvencionados orientados a la inserción laboral en el ámbito digital. Suelen incluir módulos de:
- Programación web con HTML, CSS y JavaScript.
- Desarrollo de aplicaciones con tecnologías específicas (por ejemplo, PHP o Java).
- Competencias transversales para la empleabilidad.
Pueden ser una buena vía si necesitas acreditar oficialmente tu formación, pero conviene revisar el temario y la actualización tecnológica antes de inscribirte.
Cursos, bootcamps e itinerarios intensivos
Más allá de los estudios reglados, una vía muy utilizada para entrar rápido al mercado laboral son los bootcamps y cursos intensivos de desarrollo web. Suelen durar entre 3 y 9 meses, con dedicación parcial o completa.
Qué debes buscar en un buen bootcamp de desarrollo web
Al analizar un programa intensivo, fíjate en que incluya al menos:
- Base sólida en HTML, CSS y JavaScript moderno.
- Algún framework frontend actual (React, Vue o Angular).
- Programación en el lado del servidor (Node.js, PHP, Python o similar).
- Bases de datos relacionales (MySQL, PostgreSQL) o no relacionales (MongoDB).
- Control de versiones con Git y trabajo con ramas.
- Creación de un portfolio de proyectos reales.
Además, suma puntos que incluyan orientación laboral: preparación de CV, simulación de entrevistas técnicas y contacto con empresas.
Cursos online y formación autodidacta
Si no puedes o no quieres comprometerte con un programa intensivo, existen multitud de cursos online que puedes seguir a tu ritmo. Para que esta ruta sea efectiva, es recomendable que:
- Organices tu propio plan de estudio por bloques (frontend básico, backend básico, proyecto final).
- Combines teoría con práctica constante, construyendo pequeñas aplicaciones.
- Elijas cursos que incluyan ejercicios, correcciones o foros de dudas.
- Te marques plazos realistas para no abandonar a mitad de camino.
Ser autodidacta exige disciplina, pero también demuestra iniciativa, algo muy valorado en el entorno laboral y emprendedor.
Especialidades dentro del desarrollo web
Una vez dominada la base, es habitual que te decantes por alguna especialidad. Estas son las más frecuentes y qué deberías estudiar en cada una.
Frontend: especializarse en la parte visible
El desarrollador frontend se centra en la experiencia de usuario y la parte con la que el visitante interactúa. Además de HTML, CSS y JavaScript, es recomendable estudiar:
- Un framework o librería moderna: React, Vue o Angular.
- Gestión de estado (Redux, Pinia, context API, etc.).
- Herramientas de construcción (Webpack, Vite, parceladores).
- Accesibilidad web (WAI-ARIA, buenas prácticas de usabilidad).
- Testing de interfaz (Jest, Testing Library, Cypress).
También suma puntos tener nociones de diseño (Figma, Sketch) y entender cómo se transforma un prototipo en una interfaz funcional.
Backend: lógica, datos y seguridad
El desarrollador backend se encarga de todo lo que no se ve pero hace posible que la web funcione. Para esta especialidad deberías estudiar:
- Uno o varios lenguajes de servidor: Node.js (JavaScript), PHP, Python, Java o C#.
- Frameworks asociados (Express, Laravel, Django, Spring, ASP.NET, según el lenguaje).
- Bases de datos relacionales (MySQL, PostgreSQL) y consultas SQL.
- Bases de datos NoSQL (MongoDB, Redis) y cuándo utilizarlas.
- Diseño de APIs REST y, en algunos casos, GraphQL.
- Autenticación, autorización y principios básicos de seguridad.
También es útil aprender a desplegar aplicaciones en servidores o plataformas en la nube y entender conceptos de escalabilidad y rendimiento.
Full-stack: manejar frontend y backend
El perfil full-stack combina conocimientos de frontend y backend. No implica ser experto máximo en todo, sino tener la capacidad de diseñar y desarrollar un proyecto web de extremo a extremo.
Para orientarte a este perfil, puedes:
- Empezar por un stack concreto, por ejemplo: React + Node.js + MongoDB.
- Practicar con proyectos que incluyan frontend, API y base de datos.
- Profundizar en integración continua, despliegues y buenas prácticas de arquitectura.
Es un perfil muy valorado en startups y proyectos de emprendimiento, donde se buscan personas capaces de abarcar varias capas del producto.
Otras especialidades relacionadas
Con la base de desarrollo web también puedes derivar hacia otras ramas complementarias:
- Desarrollo de tiendas online (ecommerce): estudiar plataformas como WooCommerce, Shopify o Prestashop.
- Desarrollo con gestores de contenido (CMS): WordPress, Drupal, Joomla, creación de temas y plugins.
- Web performance y optimización SEO técnica: mejora de tiempos de carga, estructura del sitio y datos estructurados.
- DevOps básico: automatización de despliegues, contenedores y monitorización.
Cómo elegir el itinerario según tu perfil y objetivos
No existe un único camino correcto para ser desarrollador web. La elección del itinerario depende de tu situación personal y de qué tipo de salida laboral buscas.
Si buscas un cambio rápido de carrera
Si vienes de otro sector y quieres reorientarte al desarrollo web en poco tiempo, puedes priorizar:
- Un bootcamp intensivo con alta carga práctica y proyectos reales.
- Complementarlo con formación específica en habilidades de empleabilidad.
- Enfocarte en una especialidad concreta (por ejemplo, frontend) para acelerar tu empleabilidad inicial.
Después, una vez trabajando, siempre podrás ampliar tus conocimientos hacia otras áreas.
Si estás empezando tus estudios postobligatorios
Si aún estás en edad de elegir estudios medios o superiores, puedes considerar:
- Optar por una FP específica en desarrollo web para una incorporación rápida al mercado.
- Elegir un grado universitario si te interesa una base informática más amplia y versátil.
- Combinar tus estudios formales con proyectos personales y cursos online de tecnologías actuales.
En este caso, el objetivo es que lo que estudias en clase se complemente con práctica adicional adaptada a las demandas reales de las empresas.
Si eres emprendedor o quieres montar tus propios proyectos
Si tu meta es emprender y crear proyectos propios (tiendas online, SaaS, webs de servicios), te interesa una formación que te permita ser autónomo técnicamente:
- Itinerario full-stack básico: frontend + backend + bases de datos.
- Conocimientos de despliegue, alojamiento web y gestión de dominios.
- Nociones de SEO, analítica web y marketing digital.
No hace falta dominar todas las tecnologías del mercado, sino las suficientes para lanzar un producto mínimo viable y, si es necesario, saber cómo colaborar con otros perfiles.
Proyectos, portfolio y práctica: parte esencial del estudio
Sea cual sea el camino formativo que elijas, la clave para conseguir trabajo como desarrollador web es lo que eres capaz de demostrar. Por eso, mientras estudias deberías:
- Crear varios proyectos propios: una landing page, un blog, una pequeña tienda, un panel de administración, etc.
- Subir el código a plataformas como GitHub para mostrar tu evolución.
- Documentar tus proyectos: qué tecnologías has utilizado, qué problemas resolviste.
- Participar en retos de programación, hackatones o contribuciones a proyectos de código abierto.
En procesos de selección, muchas empresas se fijan más en tu portfolio y en cómo piensas al resolver problemas que en el título concreto que tengas.
Actualización continua: qué seguir estudiando a largo plazo
El desarrollo web cambia con rapidez: surgen nuevas herramientas, se actualizan los navegadores, cambian los frameworks. Ser desarrollador web implica también comprometerse con una formación continua. A medio y largo plazo conviene seguir estudiando:
- Nuevas versiones de los lenguajes que ya usas (JavaScript, CSS, etc.).
- Nuevos frameworks o librerías cuando estén consolidados en el mercado.
- Buenas prácticas de arquitectura, patrones de diseño y testing avanzado.
- Herramientas que mejoren tu productividad: linters, formateadores, automatizaciones.
Esta mentalidad de aprendizaje constante es uno de los factores que más diferencia a quienes progresan rápido en su carrera profesional.
En resumen, para ser desarrollador web necesitarás combinar una base técnica sólida (HTML, CSS, JavaScript, bases de datos y lógica de programación) con un itinerario formativo que se adapte a tu situación: estudios oficiales, bootcamps, cursos online o una mezcla de todos. A partir de ahí, la especialización, los proyectos reales y la actualización constante serán los pilares que marquen tus oportunidades laborales y tus posibilidades de emprender en el entorno digital.